martes, 12 de diciembre de 2017

Actividades Parroquiales Mes de Diciembre 2017
















FORTALECER LA VIDA FAMILIAR

 HOMILÍA XI° ANIVERSARIO DEFUNFIÓN PRESIDENTE PINOCHET  /  2017

1.     “Al final  seréis juzgados por el amor” (San Juan de la Cruz).

SANTA MISA IN MEMORIAN PRESIDENTE PINOCHET

En un nuevo aniversario de la partida hacia la Casa de Dios del Presidente Augusto Pinochet Ugarte, nos reunimos para rezar por su eterno descanso, como un deber de todo cristiano pues el Antiguo Testamento enseña lo sagrado y saludable que resulta orar por nuestros fieles difuntos, para que “ellos puedan ser liberados de sus pecados” (2 Macabeos XII, 43-46),  y, luego, en el Nuevo Testamento se nos recuerda que al final de nuestra vida, “cada uno recibe conforme a lo que hizo durante su vida mortal” (2 Corintios V, 10), Por ello, es tan útil más allá de recordar, el acto  de rezar y celebrar el santo Sacrificio de la Misa por quienes a lo largo de su vida invocaron a Dios y procuraron darlo a conocer a los demás por medio de  sus acciones.

Un día le preguntaron al Señor Jesús respecto de cuál  era el mandamiento más importante de toda la Ley, a lo que respondió: “El primero es, amarás al Señor tu  Dios con todo el corazón,  con toda tu mente, y  con todo tu ser”.

¿Qué implica esta respuesta para nuestro tiempo? Por cierto, la aceptación de Dios en la actualidad se encuentra amenazada por el creciente paganismo reinante en nuestra sociedad, edificada sobre un materialismo asfixiante que se manifiesta por todas partes. Como los ejemplos son múltiples, basta uno: la visita del actual Romano Pontífice  a nuestra Patria, ha sido presentada y tenida por muchos desde un punto de vista estrictamente económico,  olvidando la grandeza que puede tener el mensaje del sucesor de San Pedro para quienes profesan la religión católica como, también,  para otras personas de buena voluntad que bien dispuestos vean en su presencia una oportunidad de mejoras algunos aspectos de su vida personal y social.

Pero de manera majadera se insiste en recurrir al gasto olvidando que no hay mejor inversión que la que se hace en la adquisición de aquellos valores permanentes que nacen de un corazón renovado. Una persona que cambie su vida, que acepte al Dios verdadero, justifica todos los esfuerzos que buenamente se puedan hacer para alcanzarlo. ¡Que decir si se trata de una Nación entera!

CAPILLA LOS BOLDOS CHILE 2017

El mejor ejemplo lo encontramos en los pasos dados por el mismo Jesús, quien dedicaba tiempo, no ahorrando detalles significativos para acoger a todos cuantos acudían a Él, procurando  mantener su corazón atento hasta los más mínimos  detalles.
Un ejemplo de delicadeza lo vimos en la recordada visita que hizo el Papa Juan Pablo II al Palacio de La Moneda hace años. En tres oportunidades se asomó por los balcones de aquel lugar, para saludar a los fieles presentes en su exterior, y a los funcionarios en su interior. Lo hizo sonriente, lleno de bondad y espontaneidad,  impartiendo con generosidad su bendición.

A las palabras de presidente: “Lo quiero invitar a saludar a quienes están fuera”, el Sumo Pontífice contestó “bien”. Por los parlantes se escuchó su voz firme y clara: “Una bendición para todos los aquí presentes. pax huic dimini. Como dice el sacerdote visitando  una casa. Yo estoy visitando aquella casa del hijo prodigo. Pax huic domini et ommibus habitantibus in ea”. En el nombre del padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

¿En qué lugar del mundo hoy un Sumo Pontífice visitaría la capilla y daría la bendición a un presidente y su esposa, además de bendecir abundantes imágenes religiosas y rosarios de ministros de estado, legisladores, y jueces?

Ciertamente, la ideologiza del progresismo, hábilmente ha incentivado una cultura del descreimiento, el cual de manera inevitable se ha traducido en: incertidumbre y temor, que a su vez repercuten en una mayor violencia y desconfianza generalizada que hace que las personas, los hogares y sociedad vivan ensimismados.

Entonces, en el germen del individualismo está la falta de fe, pues el Dios que se ha manifestado a nosotros, es un Dios que ha tenido la infinita generosidad de hacernos partícipes de su misma vida creando un alma, única, inmortal e irrepetible, como morada de su presencia.  

La visita del Papa Juan Pablo II llenó de alegría y unidad a nuestra Patria, y desde todos los lugares hubo un clima especial, el cual se manifestó en el reconocimiento a la dignidad de toda persona desde su gestación hasta su muerte natural.

Los niños indefensos en el vientre materno como los ancianos enfermos serian salvaguardados de todo atisbo de aborto o eutanasia, toda vez que cuando una sociedad ve como problema la vida humana más debilitada es que está enferma en su interior, por el contrario, la verdadera defensa de la vida humana es un desafío común que se asume desde una fe manifestada en las obras cotidianas de misericordia espirituales y corporales. 

San Juan el Bautista, a quien el Evangelio recuerda en este segundo domingo de Adviento, con su vida nos exhorta al seguimiento  del imperativo de obedecer a Dios antes que a los hombres. Esa actitud llena de fe y del amor a Dios, le condujo por el camino del martirio al momento de enrostrar ante un monarca inicuo su maldad diciendo: ¡No te es lícito!

Hoy, también los creyentes podemos decir a quienes pretenden construir un mundo sin Dios que esa fantasía nunca termina bien…Tarde se dieron cuentas los constructores de Babel… Es verdad que por un tiempo breve se puede caminar como si Dios no existiera, es verdad que por un tiempo se puede alzar un proyecto de sociedad de espaldas a Dios, pero tempranamente ese mismo mundo construido se desploma sobre el hombre mismo.  

Por esto, en los días de ´preparación a la celebración de la Natividad del Señor, debemos mirar la realidad de la familia, la cual, tiene aun gran importancia en la mente y corazón en los habitantes de nuestra Patria, pese a los intentos de algunas autoridades por dejarla olvidada en el baúl de los recuerdos.

La institución de la familia, con toda la grandeza en su esencia y sus limitaciones en la vida cotidiana, de algún modo es semejante a aquella adolescente a la cual le dijo Jesús: “Talita kun”, es decir: “a tí te digo, levántate y camina”… cuando todos decían que había muerto, la joven “no estaba muerta  sino dormida”.

Y es la presencia de Jesucristo, con su palabra y con su gracia la que reincorpora a la vida a cuantos,  a los ojos del mundo ya nada podía hacer, pues no ocupaba –aparentemente- un lugar entre los vivientes.

Hoy, las palabras y la vida de San Juan el Bautista están dichas no sólo a nivel personal, hacia al dirigente inicuo, sino a la ideología imperante que llevaba a conductas atentatorias contra la vida familiar, por lo cual debe resonar con fuerza y renovada actualidad su mensaje:

¡No te es lícito! Silenciar la voz de los niños que están por nacer.   

¡No te es lícito! Postergar el sueño de los jóvenes novios de fundar una familia por la obtención de prebendas y subsidios!...Si tienes hijos y no te casas tienes casa, pero, si te casas,  no hay casa…Eso tiene nombre y  se llama  extorsión… 

¡No te es lícito!  Ofrecer a los enfermos terminales el camino de la muerte dulce de la eutanasia…eso tiene un nombre, y se llama asesinato…con estevia, con miel…con sacarina…la muerte provocada de un enfermo o anciano es siempre un crimen y ello nunca es dulce...

¡No te es lícito!  Imponer una educación carente de trascendencia  y valores en la cual la ideología de la violencia y del género de la promiscuidad  impere en nuestros maestros y discípulos.

¡No te es lícito! Impregnar de libertinaje y droga a los más pobres y débiles con el fin de dominarlos y abusar de ellos en cada proceso eleccionario.

¡No te es lícito! Fomentar la ideología del progresismo ni la dictadura del relativismo ocultando las verdades de Dios en las Escrituras Santas y en la propia naturaleza.

Hace falta a nuestra Patria una bendición más que a la “patria grande” a la “patria pequeña”, a aquella que se vive en la intimidad de cada hogar en forma cotidiana. 

          PARROQUIA PUERTO CLARO 2017

Más que nunca urge fundamentar la sociedad sobre la familia, pues “el futuro del mundo se fragua en ella”, por lo que toda visión del hombre ha de hacerse desde la unidad de la familia, al modo como Dios la formó: “Hombre y mujer los creó”, inscribiendo en ellos el designio. “creced y multiplicaos, poblad la tierra y dominadla”. Por esto, recordando como de palabra y acción nuestro Presidente procuro defender la familia como pilar de la sociedad, debemos esforzarnos porque en todo ámbito se proteja y privilegie dicha realidad de la cual, el mismo Jesús quiso ser participe como lo fue durante los hermosos años que vivió en Nazaret junto a su padre y su madre.

Imploremos, en este Segundo Domingo de Adviento la bendición del Señor Jesús  sobre nuestras familias, con las palabras que su Vicario pronunció al impartir su bendición sobre nuestro Presidente, su familia y colaboradores: “Pax huic domini…et ommibus habitantibus in ea”.

¡Que Viva Cristo Rey!







martes, 5 de diciembre de 2017

MARÍA, REINA DE LOS APÓSTOLES

 MEDITACIÓN DÉCIMO NOVENA / MES DE MARÍA / AÑO 2017.

A JESÚS VAMOS POR DE MARÍA
1.     “Mujer ahí está tu hijo” (San Juan  XIX, 26).

Pasados cincuenta días después que Jesús ascendió a los cielos, vino sobre la Iglesia naciente el Espíritu Santo. Estando los Apóstoles reunidos junto a la Virgen María se cumplió la promesa hecha por nuestro Señor: “Yo les enviaré mi Espíritu” (San Juan XIV, 16) el cual desplegaría sus siete dones sagrados: con sus respectivos frutos, que llevan la vida de cada persona y la sociedad a aquella perfección querida por Dios.

Más allá de los lazos de una relación familiar, los lazos espirituales establecidos por el Señor Jesús resultaban decisivos para recibir la bendición de Dios y al Dios de la bendición en aquel día cincuenta de la gracia, toda vez que se preguntaba: “¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis parientes?...Lo son aquellos que cumplen en todo la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. (San Mateo XVI, 46-50).

El vínculo de la fe es algo real, que se tiene desde que somos bautizados y se proyecta a la eternidad misma, porque allí estaremos junto a Dios como la familia de los redimidos, de lo cual estaremos plenamente “consientes”. Nuestra pertenencia a un club de fútbol puede variar con el tiempo, nuestra afiliación partidista puede modificarse con el paso de los años, nuestro domicilio a lo largo de la vida sufre múltiples cambios, podemos tener un nuevo uniforme al pertenecer a un nuevo colegio…pero hay algo que no cambia en nuestra vida, y es la pertenencia a la Iglesia, a la cual fuimos incorporados como sus hijos, de una vez para siempre, el día del bautismo, por ello: una vez de la Iglesia, siempre de la Iglesia. Por cierto, con el paso de los años podemos ser débiles, negligentes y hasta olvidarnos de esa condición,  pero Dios no borra con el codo aquello que ha escrito en nuestra alma: Le pertenecemos, y por ello estamos llamados a ser con propiedad “Ciudadanos del Cielo” (Filipenses III, 20).

Cristo estableció su Iglesia, colocando a la Virgen María como su especial antecesora, por ello desde el inicio todos los discípulos “la recibieron en el hogar del alma” (San Juan XIX, 25-27) como es la Iglesia, y desde ese primer momento ejerció una protección única: como madre, como maestra y como reina.
  REINA DE LOS APÓSTOLES


Como madre: Que da la vida porque Dios ha querido asociarla al misterio de la creación,  haciendo que Jesús, el hijo unigénito de Dios, llevase el ADN de la Virgen Madre, lo cual le confirió una cercanía muy especial hacia su hijo y hacia cuantos somos sus hijos en el Hijo (Gálatas IV, 7). Por esto podemos confiar en que cada vez que acidamos a su compañía tendremos la seguridad de su protección, revestido de la incondicionalidad propia del amor maternal.

Como maestra: Salidos de las entrañas los hijos son reconocidos a la distancia por sus madres. Por grande que sea una muchedumbre, una madre siempre termina encontrando s su hijo. Ellas saben lo que mejor conviene a sus hijos, porque han sido alzadas como intérpretes del amor de Dios, lo cual en el plano de los consejos siempre apuntan en todo momento al bien espiritual de sus hijos.

Su misión es recordar a los apóstoles el rostro y enseñanzas de Cristo, por medio del rigor, del espíritu sistemático, gradual y estilo pedagógico propio de los maestros, quienes en todo momento recuerdan su particular vocación de enseñar. Así lo hace la Virgen como maestra, con cada uno de los bautizados, no  pierde oportunidad para darnos a conocer las verdades de su hijo y Dios, y las implicancias que ellas tienen en la vida presente por medio del Magisterio Perenne.

“!Qué lección tan extraordinaria cada una de las enseñanzas del Nuevo Testamento!. Después de que el Maestro, mientras asciende a la diestra de Dios Padre, les ha dicho: Id y predicad a todas las gentes, se han quedado los discípulos con paz. Pero aún tienen dudas, no saben qué hacer, y se reúnen con María, Reina de los Apóstoles para convertirse el celosos pregoneros de la Verdad que salvará al mundo” (San Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 232).

Lo que la Virgen enseña como Maestra de los Apóstoles es lo que ha experimentado, ha conocido en primera persona respecto del amor de Dios, por eso “desborda” en palabras y presurosa contagia lo que ha vivido, con el fin que nosotros, miembros de la Iglesia, conociendo del amor de Dios como Ella, vivamos en todo momento el amor a Dios como Ella por medio del apostolado.

Como reina: La realeza de nuestra Madre del Cielo se fundada en su capacidad de amar y servir, por lo que ejerce su dominio (señorío)  por medio del servicio  a las almas que le han sido encomendadas. Recordando que toda gracia venida  del Cielo pasa por sus manos, ella es Reina de los Apóstoles pues toda bendición primero anida en su Corazón Inmaculado y luego viene hacia nosotros.

Ella desea que todos los bautizados lleguen a la plenitud de la santidad, para lo cual ejerce su realeza en todo ámbito donde nos movemos y existimos, alcanzamos las gracias imploradas y necesarias para la perfección. Que la sociedad se identifique con su Hijo y Dios es lo que la Virgen María quiere instaurar por medio de su condición de Reina de los Apóstoles, los cuales saben que el futuro de un mundo para Dios pasa hoy por un mundo con María.

No se puede esconder nuestro cariño a  la Virgen Santísima, como no es propio ocultar el amor hacia nuestra madre en este mundo. El camino de la evangelización sólo puede tener un futuro esperanzador si acaso va da la mano con aquella que es la Mediadora Universal de toda gracia.

El corazón de niños que hace mención Jesucristo como condición para “llegar al Reino de los Cielos”, sólo se puede alcanzar si nos dejamos conducir por las enseñanzas dadas por nuestra Madre la Virgen, que en todo momento nos repite, una y otra vez: ¡Hagan lo que Jesús les diga!

THE MACKAY SCHOOL MES DE MARIA 2017
Los Santos nos enseñan siempre a ser mejores. Y, en el caso del reconocimiento dado por la Iglesia a la Reina de los Apóstoles, es el Beato Santiago Alberione (1884-1971)  quien sintetiza esta realeza en cuatro aspectos:

a). La Virgen realizó realiza  todo lo que  los Apóstoles hacen juntos: Dócil a la voluntad de Dios la Virgen es capaz de reunir a toda la Iglesia, con los Apóstoles en virtud de su fidelidad a los designios de Dios.

b). La Virgen María tiene la misión de sostener, formar y coronar de frutos a los Apóstoles de todos los tiempos: Con plena confianza podemos apoyarnos en su compañía que nunca destiñe en medio de las tempestades, no se corroe con el paso del tiempo,

c). Por medio de la Virgen se debe llevar a efecto la Cristianización del Mundo. De Cristo y de María, ese es el camino del apostolado moderno. Cualquier otro camino no es apostolado ni actual.

d). La Virgen María, además de las formas generales de apostolado, ejerció y ejerce las particulares.
¡Que Viva Cristo Rey!








domingo, 3 de diciembre de 2017

REINA DE LOS ÁNGELES

MEDITACIÓN DÉCIMO OCTAVA  /  MES DE MARÍA  /  AÑO 2017

       MARÍA, REINA DE LOS ÁNGELES

La última semana de este  Mes Bendito la dedicamos a honrar a la Virgen en la Letanías Lauretanas que se refieren a su poder de intercesión con las personas.

Hoy veneramos  a la Virgen María como “Reina de los Ángeles”, recordando a aquellos seres de naturaleza espiritual que fueron creados para tributar permanente gloria a Dios, estando en su presencia. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad.

Su Santidad Juan XXIII, con todas las urgencias que demanda la vida de un Sumo Pontífice de la Iglesia, con una responsabilidad de guiar e iluminar a millones de personas a lo largo de cinco continentes, con diversas culturas, idiomas y características, cunado debía enfrentar a dignatarios en momentos de dificultad de pedir a su ángel de la guarda que se pusiera de acuerdo con el de su interlocutor para agilizar el buen entendimiento y llegar a buen puerto las conversaciones. Si nuestro Señor Jesús lo hizo  con todo su poder ¿Por qué no podremos hacerlo acudiendo e implorando a la Reina de los Ángeles?

¿Qué nos enseñas esta letanía de María Reina de los Ángeles?

a). Adorar a Dios sobre todo: En la actualidad se propone una “religiosidad careada”, es decir,  que le asigna momentos, lugares, al acto de glorificar a Dios, encajonando la adoración debida a Dios. Con esto,  se niega finalmente la primacía del amor a Dios sobre todas las cosas para circunscribirlo estrictamente a algunas veces y a algunas realidades solamente. Se reconoce a Dios entre otras realidades, por lo que de algún modo se tiende a una idolatría contemporánea, que solo difiere de las pretéritas en sus modernas denominaciones…Nos sorprende que se adorase un gato en el antiguo Egipto, hoy se adora un celular; nos sorprende se adorase los eclipses en América, hoy se adora el eclipse del día con un carrete desenfrenado. Los  mayas pensaban que la luna se comía al sol; hoy la noche es la que devora a nuestra juventud llamada a ser sol del mediodía.

Los ángeles adoran ininterrumpidamente a Dios y María, la Reina de ellos, “guardaba todo en su corazón”, por lo que estaba en constante acto de adoración a Dios. Para quien ama de verdad siempre se busca hacer feliz al ser amado, y es lo que la Virgen Santísima procuró hacer en todo momento.

Cuando pasemos frente a un templo, recordemos “allí ésta Jesús Sacramentado”, digámosle que lo queremos, que nada podemos sin su auxilio, que le tenemos presente en nuestra mente y corazón permanentemente, que es lo más importante en nuestra vida. La señal de la cruz y esas palabras son manifestación de nuestra adoración hacia la persona de Dios uno y trino: que nos creó, nos redimió y nos santificó.

En ocasiones, unos minutos estaremos ante el sagrario, donde vive el Señor esperando nuestra visita. ¡Sólo por nosotros habría estado allí! Por esto, debemos ser agradecidos por quién es y por lo que hace tributando todo nuestro reconocimiento a quien sólo es adorable. Unos minutos que estemos ante el Santísimo y puede cambiar nuestra vida para siempre. Aprovechemos esta oportunidad donde los ángeles nos acompañan y unimos nuestras voces a la de ellos.

b). Obediencia eficaz a la voluntad de Dios: Sin duda,  el amor a Dios pasa por poseer un espíritu de obediencia hacia todos sus designios, sabiendo que en su fiel cumplimiento se juega nuestra felicidad y realización. Nos debemos a Dios, por ello la Virgen nos invita a obedecer la voluntad de Dios, teniéndolo cono garante de nuestra libertad y no como impedimento de la misma.

La Virgen vivía dichosa porque supo estar en todo momento en sintonía con lo que el Señor le fue pidiendo por misterioso que le pareciera inicialmente,  de tal manera que a lo largo de su vida sólo supo seguir un camino, y ese era el que su  Hijo y Dios le pidió. ¿Quién es mi madre? Preguntó un día el Señor, y Él mismo respondió: “Aquel que cumple en todo la voluntad de mi Padre que está en el Cielo”.

MES DE MARÍA EN PUERTO CLARO AÑO 2017

Como bautizados debemos esforzarnos por cumplir lo que Dios nos pide, y en especial, aquello que muchas veces nos saca del horario, de las circunstancias, y de los programas que teníamos previamente restablecidos. Con prontitud es más fácil decidir si acaso se refiere a obedecer, los extensos discernimientos conllevan  -muchas veces-  justificaciones indebidas para ser desobedientes, además, la herida del pecado original hace que de suyo tendamos a ensimismarnos en nuestros proyectos olvidando que lo que importa, finalmente, es que se cumpla la voluntad de Dios tal como lo imploramos en la oración cotidiana: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo”.

c). Servir al prójimo: Los ángeles cuidan de nosotros para que llevemos una vida santa, procurando ser mejores en cada jornada compartiendo los dones que Dios nos ha regalado con quienes lo requieran. Los dones de Dios tienen una función social, en el sentido que son concedidos para que seamos instrumentos de gracia hacia los demás, y no quede la gracia oculta.

Los ángeles de la guarda, cumplen doce funciones: “Reprender a los hombres por sus faltas, absolverles del pecado, proteger, expulsar a los demonios, instruir, revelar los misterios, consolar acompañar en el camino, someter a nuestros enemigos, mitigar las tentaciones, orar y llevar nuestras oraciones a Dios” (San Buenaventura).

La caridad en primera persona implica dar de lo propio hasta que duela, esto es que signifique un sacrificio real e importante de todo orden, por ejemplo: de nuestro tiempo, de nuestros bienes más preciados, y de nuestra estima. En la actualidad se descansa mucho en los aportes por el camino de la exención de impuesto bajo el nombre de “responsabilidad social de las empresas”. De igual modo,  se organizan múltiples campañas de “solidaridad” donde “otros” colaboran, pero no siempre lo hacemos nosotros en primer lugar, sin duda porque sale más fácil pedir a otros para otros, que dar de lo propio a los demás. Para subsanar esta debilidad es bueno proponerse metas concretas, como por ejemplo.

1). Vender algo que nos gusta: Con lo recibido ´por ello darlo a quien nosotros consideremos más necesitado. Esto implica  un buen ejercicio del corazón que suele estar tan apegado a los bienes materiales. Este camino “acético” de la caridad fraterna nos permite dar un engaste más valioso a una misma obra realizada.

2). Asignar un porcentaje de nuestros ingresos para obras de caridad fraterna: Ello disciplina nuestra voluntad a ayudar sistemáticamente en el sostenimiento de diversas obras de caridad que tiene la Iglesia en el mundo entero y de modo tan variado, como es en el ámbito de la salud, de la educación, del desarrollo integral de las personas.

3). Ayudar anónimamente: Este consejo es bíblico: “Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha”, pues el Padre Dios que ve lo secreto nos recompensará dándonos el ciento por uno. Dios, sin que lo esperemos muchas veces nos concede tantas gracias inmerecidas, en otras con prontitud viene a nuestro auxilio cuando parecemos sucumbir.
PUERTO CLARO OBISPADO DE VALPARAÍSO CHILE

De modo similar, cuando percibamos una necesidad procuremos actuar de manera anónima, que no sepan los demás quién es el que colabora,  lo cual, sin duda,  dará más mérito a nuestra ayuda. Las campañas de Caridad Fraterna deben buscar el modo de no hacer publicidad o  marketing con lo que contribuyen y a  procurar pasar lo más desapercibidos posible. Quien es injusto abusa del más necesitado al no darle lo que merece y necesita con urgencia, pero,  también se abusa al poner la pobreza como estandarte de su fama. Conviene tener presente que los ángeles nos ayudan sin que nosotros sepamos sus nombres.

La Virgen María como “Reina de los Ángeles” nos imita en este día a valorar la intervención del Ángel de la Guarda en nuestra vida, como el mejor consejero, el guardián que nos protege con mayor efectividad y el que nos obtiene la gracia medicinal que nuestra alma requiere, iluminando el camino obscuro de la vida presente.
¡Que Viva Cristo Rey!
        




jueves, 30 de noviembre de 2017

“MARÍA, PUERTA DEL CIELO”

 TEMA DÉCIMO SÉPTIMO  /  MES DE MARÍA  /  AÑO 2017

MACKAY MES DE MARÍA 2017

1.     “Yo soy la puerta de las ovejas” (San Juan X, 7).

No a cualquier persona le damos las llaves de nuestra casa. Por muy cercanos y amigos que sean,  la llave de la puerta principal de nuestra casa sélo se entrega cuando uno tiene la madurez suficiente para poder conservarla y goza de la confianza de nuestra parte.  ¿Por qué cuidamos una llave?  Porque ella da acceso a algo que consideramos de valor y propio.

Una vez que pasamos por la puerta de entrada de la casa tenemos acceso a todas las habitaciones. Cruzar el umbral del hogar nos llena de seguridad, porque estamos en casa, por lo que cualquier contrariedad eventual queda relegada a un plano secundario una vez que estamos al interior de la casa, y lo acontece con el solo paso de la puerta principal.

Hoy, llegamos a una nueva denominación de la Virgen en las Letanías Lauretanas: “María, Puerta del Cielo”.

En el Antiguo Testamento leemos en el libro del Génesis que al despertar de un sueño el patriarca Jacob vio una escala y dijo: “Esta es la puerta del Cielo” (Génesis XXVIII, 17), por esto, nuestra Iglesia –tempranamente- reconoció a la Virgen María como la “Puerta del Cielo”.
En efecto, al momento que el Arcángel Gabriel le dice que será la Madre de Dios, la Virgen responde llena de seguridad y confianza: “que se haga en mí según tú palabra”, dando con ello, conformidad plena al proyecto de salvación que Dios tenía y que pasaba por la aceptación de María Santísima.
Por esto, Ella es la puerta que nos trae a Jesús, el verdadero Salvador del Mundo, en ello se fundamenta su mayor grandeza y se apoya todo su poder. Dios no niega nada a su Madre, por esto,  al recurrir a su intercesión lo hacemos con la seguridad que no sólo escucha lo que imploramos sino que no dejará de atendernos si acaso se trata del bien de nuestra alma y de tener más asegurada nuestra entrada al Cielo, en cuya puerta permanece de pie nuestra Madre Santísima.


Por un instante el universo entero, el cielo y la tierra, estuvieron expectantes de la respuesta que daría la joven Doncella de Nazaret, cuyo nombre era María, hija de San Joaquín y Santa Ana.
¡Qué segundo más hermos
o habrá sido aquel! Cuando la respuesta intuida en virtud aquella temprana consagración de la Virgen Santísima presagiaba, por todas partes y por todos los medios,  el carácter favorable de una respuesta, que llenaría de gozo las más altas cumbres del Cielo, como en los abismos más profundos, de cuantos desde el paraíso perdido anhelaban el cumplimiento de la primera promesa de salvación (protoevangelio). (Génesis III, 15). Nuestro Señor dijo de sí mismo: “Yo soy la puerta de las ovejas” (San Juan X, 7).



2. Al Cielo se entra por la Virgen María.
Quien muestra afecto y devoción por la Virgen tiene el boleto asegurado para entrar por la puerta del cielo, de la cual María es la “conserje” que nos permite ingresar. No hay atajo ni escala alternativa de emergencia a este respecto, todo ingreso a la bienaventuranza eterna pasa por descubrir el rostro María aquí para verlo allá.  

Por eso, San Francisco de Asís  hizo colocar una cartel en la entrada de la porciúncula: “Hic est porta vitae aeterna”. ¡Aquí está la puerta de la Vida Eterna! con lo cual reconocía el poder de intercesión de la Virgen en el ámbito de la salvación.

La “Puerta del Cielo” se llama María: Ella fue escogida por Dios para ser la puerta por donde viniera el autor de la Salvación del mundo, es la que está al final del camino de este mundo y al comienzo de la Vida Eterna,

                   VALPARAÍSO CHILE  2017
    

a). Creced en piedad mariana: María Santísima es el comienzo del Cielo, su preludio. Dios ha querido ponerla como rostro maternal a lo largo de toda nuestra vida, para que –especialmente- en los momentos más delicados tuviésemos el resguardo seguro de su compañía y consejo eficaz.
Por esto, no debemos escatimar esfuerzos por mostrar cariño y obediencia hacia aquella que Jesucristo mismo vivió sujeto en todo “obedeciéndole” a lo largo de su vida, y que le ha querido honrar en el Cielo alzándola como quien recibe a los denominados “benditos del padre” (San Mateo XXV, 34) de los cielos, que cumplieron en su vida los mandamientos de Dios.


San Alfonso María de Ligorio escribió que: “María es Puerta del Cielo porque  de la misma forma que toda gracia o indulto que otorga el rey pasa por la puerta de su palacio, de igual manera ninguna gracia desciende del Cielo a la tierra, sin pasar por las manos de María”.

b). Crecer en caridad fraterna: San Gregorio Magno, dice que “entra por la puerta que es Cristo , aquel que por la gracia divina profesa las verdades de la fe, las guarda con la caridad, y las manifiesta prácticamente con las obras”. Por ello, la fe verdadera y la caridad operativa siempre van de la mano. En nuestra cultura se suele separar indebidamente la fe y la caridad colocando las obras de misericordia en otra vereda que la de lo que se profesa y celebra en los sacramentos, olvidando que lo que nutre y hace eficaz cualquier obra buena es que nazca del encuentro con Jesús, particularmente en la celebración de la Santa Misa.
BAUTIZO PUERTO CLARO 


Por esto nuestra Madre del Cielo es la primera interesada en vernos profesar todas las verdades enseñadas por la Iglesia Santa en su magisterio perenne, como –también- ver que, tal como aconteció en el amanecer de la vida de la Iglesia, el mundo no creyente descubra –una vez más- en el buen trato reciproco de los hijos de Dios (bautizados) el mejor argumento para reconocer a Cristo en su propia vida.

Por medio de esta caridad fraterna muchos creerán en Jesús y la Iglesia, por esto el Mes de María es una gran oportunidad  no sólo para acercarnos más a Dios,  sino que lo es para atraer a cuantos se han alejado de la plena comunión con nuestra Iglesia verdadera. 

Oración: María, Puerta del Cielo, paso perfecto que nos conduce a Jesús, sendero luminoso que protege nuestro caminar. Déjame acercarme a ti con paso confiado, ilumíname para que pueda verte en medio de las oscuridades. Déjame extender mi mano y tomar seguro la tuya. Ayúdame a atravesar esta valle de dolor (lagrimas) y condúceme con la mirada en alto, con los ojos puestos en tu Hijo, a quien tu nos conduces como propósito de vida, pues para eso fuiste creada para ser la Puerta del Cielo, la Puerta que conduce hacia Dios. Amén.
¡Que Viva Cristo Rey!
     
              


    

miércoles, 29 de noviembre de 2017

“MARIA TORRE DE DAVID”

MEDITACIÓN DECIMO SEXTA /  MES DE MARIA / AÑO 2017

1     La Virgen como misterio del Cielo y de la tierra.

MILAGRO DE CALANDA (1674)
Hace 375 años  la noticia de un milagro ocurrido en la Ciudad de Calanda asombró a toda Europa. En el santuario de Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Madre Patria, un hombre que había pedido una de sus piernas hace dos años, iba diariamente al templo a rezar a la Virgen.

Una noche, el sintió que su pierna había sido incorporada, y ante el asombro de sus médicos y de todos los que lo conocían y supieron de que había perdido su pierna a causa de la gangrena, testificaron este milagro que ha sido llamado el “milagro de los milagros”. Las muletas quedaron como ofrenda en una de las murallas del templo como signo de gratitud por el milagro recibido.

Muchas veces, antes de ingresar al Seminario Pontificio de Lo Vásquez, siendo alumno de los SSCC de Viña del Mar,  y estando ya como seminarista me correspondió arreglar los diversos elementos que voluminosamente llegaban como agradecimiento en cada Festividad. No dejaba de sorprenderme que siempre encontramos  bastones y muletas…como las del ex cojo de Calanda.

En el Antiguo Testamento leemos: “En tu cuello como la Torre de David, que se alza sobre torreones, de ellas cuelgan mil escudos, todos divisas de valientes” (Cantar de los Cantares IV, 4). Así como “trofeos de milagros” quedan en los muros de los santuarios, en aquella torre construida por el Rey David los soldados colocaban en sus murallas “trofeos de victorias”.

Aquella torre en Jerusalén era la más alta, por tanto más cercana al cielo, y era la más bella decoradas de toda aquella  ciudad de paz. La grandeza de las virtudes que tiene el Corazón de la Virgen sobresale respecto de toda la humanidad de todos los tiempos, toda vez que sólo Ella fue denominada “Llena de gracia”.

En todo el mundo, María es alzada como una verdadera  torre espiritual, por su vida santa, pura y virtuosa. Sabiamente nuestra Madre la Virgen  ha sido reconocida como “misterio del cielo y de la tierra”.

TORRE DE DAVID EN JERUSALEN


Tempranamente los creyentes comenzaron a denominar a la Virgen María como “Torre de David” porque como toda torre resulta imprescindible para garantizar la seguridad de toda la ciudad,  particularmente en tiempos de guerra e incertidumbre. Si,  en tiempos de paz aquella torre cautiva por su belleza, en tiempos de violencia lo hace por cobijar con plena seguridad. ¡Así pasa con María!

Esto lo han comprendido perfectamente los Santos que unívocamente han sido grandes devotos de la Virgen Santísima. ¡Sin excepción santidad y devoción a la Virgen van de la mano! Toda vez que quien acepta a Jesucristo no puede despreciar, menospreciar,  o rechazar a quien Él se dignó crear revistiéndola de las mayores perfecciones y poder al constituirla como medianera universal de toda gracia, verdadero “eslabón encontrado” que une el cielo y la tierra en su purísimo corazón.

La naturaleza humana afectada por el pecado original nos indica que la tentación parte por los sentidos y luego busca razones…primero, busca seducir y finalmente, convencer: Eva vio el fruto de la manzana que le pareció deseable y luego,  se puso a conversar (dialogar) con el Maligno, con las consecuencias de todos sabida. Dios les puso “tarjetas roja” a Adán y Eva y los sacó del paraíso.

Lo anterior, nos ayuda a comprender el papel que cumple la Virgen Santísima  en orden a vigilar e iluminar el camino que más expeditamente nos conduce hacia la santidad. Su intervención como Torre de David nos permite discernir entre el valor de ser una piedra en medio de una construcción o ser una piedra de tropiezo…En el camino del apostolado somos… ¿un puente que une? o somos ¿una muralla que divide?  

a). El imperativo de la salvación: Frente al tema de la salvación del alma no hay esfuerzo pequeño ni postergarle. Todo importa, y tiene urgencia. El vigía de la fe, que quiere dar seguridad a cuantos viven en la ciudad, debe apoyarse en la Virgen María, la cual como la “Torre de David” permite descubrir los peligros que encierra la sociedad actual e incentiva, a su vez,  a crecer en los valores propios de nuestro tiempo que favorecen una vida de mayor fe, esperanza y caridad. Allí donde nadie hable de ser santos nosotros seremos los primeros y más pro-activos en ese tema, tal como lo fue la Virgen Santísima.

b). Mirar la doctrina católica como vehículo de salvación: Sólo a causa de una buena doctrina no nos salvaremos pero sin ella de seguro nos condenaremos. Tener un buen catecismo, una buena enseñanza religiosa, una buenas clases de religión, es algo importante, pero lo principal es que constituyan  un medio para conocer más perfectamente a Jesucristo y a su Iglesia. Tener buena doctrina en materia de fe es un don que debemos implorar especialmente en tiempos de tanta dispersión y vaguedad en el mundo de  la enseñanza. Aquí juega un papel insustituible la presencia de la Virgen María, cuyos consejos revestidos de la dulzura propia de la maternidad incluyen la exigencia y la fuerza de voluntad,  realidades tan postergadas  en la vida presente.

c). Confiar en la protección de la Virgen María: La “Migdal David” El Cardenal Newman, inglés converso a  la Iglesia Católica del Siglo XIX, enseña al respecto que: “David para defensa de su ciudad construyó una torre notable, de la que colgó sus trofeos obtenidos del triunfo de sus enemigos y puesto que David es tipo (imagen)  de nuestro Señor Jesucristo, así la torre es figura de la Virgen Madre de Dios. Se le llama “Torre de David”  porque ha sabido defender a si Hijo del ataque de sus enemigos”.

 CURA PÁRROCO DE PUERTO CLARO CHILE
Como eco de esa defensa está sin duda la necesidad de favorecer la debida promoción de las personas a una vida cada vez más digna, en la cual,  las necesidades de todo orden, en el plano espiritual y material,  serán subsanados por la iniciativa de los creyentes, quienes con su creatividad y perseverancia han sabido y han logrado implementar diversas obras de caridad a lo largo  del mundo entero.

Las almas de nuestros hermanos deben encontrar en nosotros aquella protección que –como Torre de David- la Virgen Santísima quiere dar a cada hijo de Dios, por los cuales Jesús no desdeñó sacrificio alguno….aún más, los asumió todos para que todos tuviésemos la oportunidad de lograr una vida nueva en si Hijo y Dios.

A la hora de servir los católicos debemos estar no sólo en primer lugar, sino –también- en primera persona asistiendo con nuestros bienes, con nuestro tiempo, y con nuestra ayuda a quien más urgentemente lo requiere. Será la Virgen en este día, a la que veneramos como “Torre de David” quien nos obtenga la gracia de ser creativos, eficaces y muy generosos ante quienes Dios se nos presente en su indigencia espiritual y material.  ¡Que Viva Cristo Rey!